La recepción en la embajada de lisboa fue peculiar.

Estaba nervioso por ser reconocido como ciudadano,por fin le habia gustado a uno de mis amores portugueses (no recuerdo su nombre,me dio calabazas entre el chiado y camoes),a las chocas portuguesas,por lá simples via do ser o que sempre fui,clássico e na prudência atrevida.

Henchido de seguridad estaba deseando ver a Carolina pero me abandonó a ultima hora,quizá movida x los acontecimientos de última hora,quien sabe.yo había esperado ese encuentro durante meses, el lugar era perfecto y mi predisposición para no meter la pata atípica.bueno,así fueron las cosas.no quise perder fuerzas y recuerdo hacer algún movimiento n l acceso,me sentía n casa igualmente pero mi seguridad y mi interés no eran los mismos

El saludo protocolario,sin haberlo practicado antes,resultó poco provechoso,es decir,acogedor.

Los independestistas no vinieron,los secesionistas (algunos)criticaron pero vinieron ( quizas en parte a hacer cotilleo pero me temo q se vieron surpresos por mejor acogida de la esperada)se integraron feagmentadamente.(ellos hacian política desde dentro,eran tiempos dificultes en el entorno “independiente”)

Yo fui algo maleducado,excesivamente correcto: habia una conversación q tenía lugar muy cercana a mi, parecía referente casi autorreferente,en ese contexto me pareció normal,un acercamiento de unas “damas” de forma digamos sutil,una sugerencia de participar en su intercambio, q tal vez luego se materializaría en una invitacion explícita pero q ya llegaba precedida x l nerviosismo secundario a los acontecimientos previos y en un momento de termolisis,de subidon estrogenico,inquietud intelectual e inestabilidad física q me indispuso.

para una correcta comunicación es necesaria la creación de un contexto “conocido” para ambas partes que,a falta de otros medios,se puede aproximar mediante un claro protocolo.

Las chicas de la embajada me hicieron pensar en flores,ideación cursi y romántica (en el sentido histórico?,de vida domestica y victoriana) pero irrevocable incluso en una mente poco predispuesta a metáforas relacionadas con la belleza natural como la mía.cuanto me gustaría volver a verles!!mas bien hablar con ellas(ha ocurrido?)un sueño inacabado,un objetivo q se acerca y aleja pero nunca llega,una permanente promesa,una violeta,una carolina,un síndrome de stendhal,un sentir la cercanía de la resolución de mi crisis/tortura psicológica,o,más sinceramente un no importarme cuando llegase.Claro,fue una cuestión de segundos.

To the flowers of Lisbon Spring.
A little huge piece of my best memories.

Jc

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