El planeta imaginado

En apenas 7 días recorrió la mitad de la tierra media, gran parte de las tierras altas y bordeó las principales vías fluviales de las tierras bajas. Bastaba ese tiempo para intercambiar ideas con mayor y menor profundidad con habitantes de estos territorios y otros allende las planicies del norte, incluso más allá de los límites de la línea fronteriza .septeptrional?

Se desplazaba en tiempo y espacio,en clima y contexto acústico y visual y sin embargo siempre estaba allí. Esta tierra media, de infinitos matices e innumerables poblados indígenas de miríadas de estirpes diferenciadas no conseguía deshacerse de una viscosa capa de homogeneidad q hacia q, queriéndolo o no, cada uno de los individuos formasen parte de un conjunto mayor, de un pueblo de variopintos medianos cuyos complementarios ideales no se encontraban al cabo de la calle principal sino más probablemente en el otro extremo de un territorio en muchos casos desgraciadamente ignoto.

Nuestro protagonista no es en nada parecido al héroe más clásico y peor entendido. Es algo más parecido al pequeńo Hobbit, aventurero obligado, personaje eterno, el hombre empujado a la vida x el devenir de los acontecimientos. Hobbit maduro ya, con los rudimentos básicos para viajar y pernoctar sin atar un calcetín a la pata de la cama, sin dormir con un ojo abierto y la bolsa debajo del colchón. Sin bolsa q esconder, sin anillo del poder q defender ni al q recurrir porque los objetos valiosos lo son sobre todo para los amigos de lo ajeno. Lo necesario para el explorador viaja pegado al cuerpo: mente libre, diario de bitácora, paso firme y tono amable, con este equipaje puede llegar a su destino. Una vez allí la supervivencia es un juego de nińos o al menos una cuestión del destino, ajena a sus elementales capacidades de intervención.

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